HISTORIA PARROQUIAL

Desde el siglo XVIII las haciendas más importantes de La Ceja contaban con su propia capilla, nucleadora de la población libre y esclava. En 1.740 se conocía la del Hato de Nuestra Señora de Chiquinquirá, demolida en 1.792. Otra fue la construida por don Sancho Londoño en la hacienda El Burro, en el camino a Vallejuelo. 

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En 1.777 el Pbro. José Pablo de Villa fundó en la finca Chaparral la capilla de Nuestra Señora del Carmen, la cual se derrumbó a finales del siglo.


La creación de la parroquia venía gestándose desde 1.790, cuando el padre de Villa, cura de Rionegro,  emprendió la campaña de levantar un templo y crear una parroquia; a este proyecto se le oponía el Pbro. José Joaquín González.


En 1.815 por decreto de Lucio de Villa, se ordenó la construcción de la parroquia, orden que fue suprimida el mismo año y ratificada en 1.818. El primer párroco fue Mateo Cardona, quien inició la construcción del templo y el cementerio. Le siguió el prócer de la independencia Pbro. José Ignacio Bernal (1.818-1.822). En 1.829 en visita hecha por Monseñor Garnica ordenó que ornamentos, imágenes y otros muebles que puedan servir a la iglesia parroquial se trasladen allí y ese mismo año se instituyó la fiesta patronal. En ésa época el Pbro. José Félix Mejía propagó el cultivo de la caña y el cacao.


En 1.820 se construyó la capilla de Nuestra Señora de Chiquinquirá en la plaza, la cual  se constituyó en el templo hasta 1.858 y fue restaurada en 1.866. En 1.989 fue declarado monumento departamental y en 1.991 patrimonio arquitectónico nacional.

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Durante el siglo XX  la parroquia perteneció a la arquidiócesis de Medellín hasta 1.957, cuando se creó la Diócesis Sonsón-Rionegro, y fue sede principal de Monseñor Alfonso Uribe Jaramillo, importante líder religiosos del oriente y de La Ceja en especial.


Párrocos del siglo   XX.


A los párrocos de La Ceja se le deben muchas obras de beneficio social; entre éstos mencionamos:


Tiberio de J. Salazar y Herrera, párroco entre 1.899 y 1.909. Este fundó el colegio de los Salesianos, e impulsó el colegio Gregorio Gutiérrez González; se preocupó por la enseñanza del catecismo a los niños, fundó la banda de música municipal con la ayuda de 20 vecinos, creó la sociedad de Temperancia, en la que los afiliados se comprometían a no beber licor y a pagar una multa en caso de violar el compromiso; impulsó la Sociedad Literaria y de Fomento llamada el Aula de San José, que tuvo un periódico manuscrito: el Ensayo, el cual existió hasta 1.907. Este párroco abandonó La Ceja cuando fue nombrado para Sonsón.

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El Pbro. Guillermo Gómez Restrepo, que continuó la obra del padre Salazar. Durante su ministerio llegaron las Hermanas Carmelitas y se fundó el colegio de los Salesianos.


El Pbro. Jesús María Piedrahita (1.914-1.944), que embelleció el templo y el cementerio, creó la Sociedad de Mutuo Auxilio San Antonio, adquirió una imprenta y editó 20 números de la Hoja Parroquial y el semanario La Espiga, que llegó hasta el número 189, en 1.918,  hasta donde se conoce; publicó también  novenas y trisagios. En 1.918 participó en la constitución de la caja de ahorros. Con la ayuda de sus coadjutores abrió la casa de Beneficiencia de la sociedad San Vicente de Paúl y la sopa escolar para ayudar a la alimentación de los niños pobres de las escuelas. Bajo su curato la parroquia adquirió el órgano y los cuadros del viacrusis.


Por voluntad del padre Piedrahita se cambiaron los nombres de algunas veredas: el Tigre por San José, Guaiquito por San Rafael, Chaparral por San Nicolás, Guamito por el Carmelo, Lonitas por Lourdes, y a Fincas y casas viejas por San Isidro.


Además de lo anterior, el padre Piedrahíta era un vigilante atento de la moral del pueblo. Si los concejos domésticos no obraban su púlpito era infalible para garantizar el acatamiento de la norma.

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El Pbro. Blas Jaramillo Mejía, que fue vicario ecónomo de La Ceja entre 1.944 y 1.947, después de la renuncia del padre Piedrahíta por vejez y enfermedad. Inició la restauración de la antigua capilla de la virgen de Chiquinquirá y la conservación de las antigüedades allí depositadas.


El padre Jesús Antonio Arias Londoño, que ejerció el curato hasta 1.955. Este comenzó la construcción del asilo de ancianos e inauguró la casa campesina. Fue nombrado delegado arquidiocesano para la comunidad de las Siervas del Santísimo y  Capellán de Las Carmelitanas de La Ceja.


El Pbro. Luis Enrique Hernández Rivera, quien se preocupó por desarrollar obras sociales entre los campesinos. Inició la organización del secretariado parroquial, vendió la casa campesina y adquirió otra propiedad para que sirviera de albergue, dormitorio, consultorio médico-dontológico, farmacia y salón de reuniones. Promovió la creación de obras de beneficencia como María Medianera, dirigido por las hermana Salesianas; dinamizó la sociedad de San Vicente de Paúl con la construcción de nuevas casas; fundó Caritas Parroquial; impulsó las acciones comunales, y en 1.962 fundó la Corporación Industrial y Agrícola Cejeña Coriace, a través de la cual se buscaba enseñar a los campesinos la diversificación de cultivos, y ayudarlos a la comercialización directa de productos. En 1.963 instaló una emisora parroquial para promover los valores sociales y recrear a los campesinos de las 18 veredas de la parroquia. Inició la decoración del templo del Carmen y la construcción de uno nuevo en San Cayetano, paso inicial para recrear la segunda parroquia. Su ministerio terminó en 1.955.


REFERENCIAS:


Colección de estudio de localidades CORNARE-INER, Municipio de La Ceja – Antioquia, Pág. 101, 102, 103, 104 y 105.


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